John Andrade | Revista Murano

Jhon Andrade
Concejero Regional

¡La región de Ñuble ya es una realidad!

Durante el mes de julio, hemos recibido una noticia fantástica: Fue aprobado en el Senado el último trámite legislativo que permite, al fin, garantizar la conformación oficial de la decimosexta región de Chile, lo que significa, en palabra simples, que el sueño de muchas y muchos se ha hecho por fin realidad.

Fueron cientos los que salieron a celebrar a las calles, mostrando con entusiasmo y alegría la felicidad que nos produce estar a un paso de ser una nueva administración, la que velará por los intereses y necesidades de este rincón de tierra trabajador, esforzado y arraigado en la cultura campesina.

A casi dos años que se firmara el Proyecto de Ley que contemplaba la conformación de una nueva región, su discusión política ha llegado al término y se encuentra en condiciones para ser promulgado, por lo que en poco más de un año debiésemos ser ciudadanos de la nueva Región de Ñuble.

Pero toda esta historia, que puede parecer breve en el tiempo, comenzó hace décadas atrás con la conformación de la comuna de Chillán Viejo en el año 1995, hito que marcaría un antes y un después en la construcción de este sueño independentista. Fue en ese entonces, que entraría en la mente y los corazones de cientos de compatriotas la idea de convertirnos en una nueva región, que garantizara mayor progreso y, a su vez, mantuviera viva la tradición e identidad del campo de esta zona del país.

Fue así como se fundó, en el año 1997, el Comité Pro Región de Ñuble, que pasaría con el tiempo a llamarse Ñuble Región. Éste estuvo compuesto por los 21 alcaldes de la época, al que fue sumándose población civil que luchó arduamente por cumplir el anhelo que, para entonces, parecía imposible. Hoy, y después de veinte años, la unión y la lucha de miles ha brindado frutos y nos ha hecho creer que los sueños pueden cumplirse con trabajo y pasión.

De aquí para adelante, los beneficios serán indiscutibles: Aumento del empleo producto del aparataje asociado a la conformación de la nueva región, mejora en la economía local, producto de la redistribución de recursos, descentralización de servicios básicos, producto de la autonomía política, y un mayor acceso a nuevos productos y servicios en la zona son parte de los nuevos privilegios que tendremos como ñublensinos.

Pero a su vez, los desafíos asociados son enormes. Por un lado, es necesario contar con una clase política que trabaje con mayor rigor y proactividad, que no sienta miedo al emprender esta aventura y que esté a la altura de las exigencias. Deberemos luchar por recuperar nuestra identidad, por sacar lo mejor de nosotros, por reconstruirnos como pueblo, para así tener claridad respecto a lo que queremos ser. Y en esta lógica, los políticos somos los primeros que debemos levantarnos a trabajar, para empapar a toda la población con lo que será nuestra nueva región.

Por otro lado, está la urgencia por aumentar la creación y fortalecimiento de instituciones educativas que permitan formar un mayor número de ciudadanos en materias técnicas y profesionales, permitiendo así un incremento del capital humano en el territorio. A su vez, está la obligación de convertir a nuestras comunas y ciudades en polos de desarrollo más atractivos, para así evitar que la población joven y calificada busque emigrar a otros sectores urbanos y decida hacer crecer nuestra región.

Finalmente, me es imperante agradecer de todo corazón a todos los que han cimentado este camino. Al comité Ñuble Región, por nunca bajar los brazos, a los distintos actores políticos (Alcaldes, Concejales, Consejeros Regionales, Diputados y Senadores), por creer en las demandas ciudadanas, al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, por cumplir lo que nadie más hizo, a la sociedad civil, por concientizar a todo Chile en el tema, y por supuesto a los que ya no están, por luchar hasta en sus últimos segundos de vida.

Hoy, la región de Ñuble es una realidad.